
Cuenta la leyenda que había una vez un perro que se llamaba Bartolo que se sentía muy sólo.
Mientras caminaba por el parque escuché cómo entre los pájaros que allí habitaban circulaba esta triste historia de rama en rama:
_Pobre Bartolo, pío-pío
_Está sólo desde que era un crío
Me propuse encontrar a Bartolo y día y noche removía cielo y tierra pero no lo encontraba de ningún modo.
Intenté preguntarles a las ardillas pero ¡a ver cómo las pillas! Le pregunté a las lombrices pero se reían en mis narices...
Al final como no podía ser de otra forma encontré a Bartolo tirado a la bartola y le dije:
_¡Hola!
El pobre animal tenía un tamaño descomunal; su pelaje era negro, blanco y marrón y por eso la gente le temía un montón. Pero sus ojos transparentes me transmitían que era buena gente.
Así que sin pensármelo dos veces me lo llevé conmigo para que conociera a mi perro y gran amigo.
Éste se llamaba Alfredo y de todo tenía miedo. Cuando Alfredo conoció a Bartolo en seguida le cayó bien del todo. Ahora se les ve por el parque felices tratando de cazar perdices. Alfredo ya no tiene miedo y Bartolo ya no está sólo y se oye a los pájaros cantar:
_Alfredo y Bartolo, pío-pío
_Corren y juegan haga calor o haga frío
No hay comentarios:
Publicar un comentario